Clínica Veterinaria Madrid

LOS GARCÍA VAN AL ALBERGUE A ADOPTAR A SU CACHORRO

LOS GARCÍA VAN AL ALBERGUE A ADOPTAR A SU CACHORRO

LOS GARCÍA VAN AL ALBERGUE A ADOPTAR A SU CACHORRO

Ayer, los García se pusieron en contacto con un veterinario especializado en etología (comportamiento animal) y le expusieron sus ganas de adoptar un cachorro. El veterinario, les felicitó por preguntar a un especialista por este tema, y les dio las claves que expusimos en el post anterior.

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Cachorro de pastor alemán

Con todo esto en la cabeza, se deciden por un albergue al que ha llegado una camada de cachorros de mestizo de pastor alemán de unos dos meses y medio.

Se trata de unos perros que de adultos serán grandes (tienen terraza amplia), que necesitan actividad (viajes al campo y paseos largos) y a los que hay que cepillar para cuidar su pelaje (este tipo de pelo no debe cortarse).

Como son perritos abandonados, no existe la posibilidad de conocer a los padres, así que deberán prestar especial atención a las patologías típicas de la raza: problemas dermatológicos, displasia de cadera, etc.

Ahora tienen que escoger entre todos los monísimos cachorros:

Al llegar a su corral ven que hay cuatro. Uno de ellos rápidamente se les lanza a los tobillos, da saltitos, muerde sus pantalones. ¡Qué simpático! ¡Pero cuidado! Este pequeñín no tiene el nivel de energía adecuado para estar en un piso. Su necesidad de actividad de adulto será excesiva y la familia García no podrá dedicarle el tiempo necesario.

Se fijan entonces en los otros tres. Los niños, se acercan rápido y ante eso, uno de los perros se asusta y corre a esconderse. Cuando eso ocurre, debemos fijarnos en cuánto tiempo tarda en volver a su estado habitual, sin miedo. Es normal asustarse, un mecanismo de supervivencia, pero también hay que superarlo. Los otros dos cachorros se acercan a los niños y comienzan a olisquearlos, moviendo la colita con las caricias y las risas. Al cabo de un minuto el perrito asustadizo se une al grupo que está jugando con unos muñecos de morder. Se acerca con recelo y ante las voces altas y los movimientos bruscos se aleja. Este perrito es demasiado tímido para una familia con dos niños muy activos. Para que de adulto no sea un perro miedoso, habrá que trabajar con él a conciencia.

Por ello, los García deciden escoger entre los dos cachorros restantes, una hembra y un macho: la actitud de ambos es parecida, prestan atención a sus movimientos y voces con curiosidad, si se alejan les siguen y están tranquilos. En cuanto al sexo del perro, la política del albergue, como en la mayoría, les obliga a esterilizarlo en un futuro y ellos no tienen preferencia alguna, así que finalmente, escogen al macho.

¡El perrito tiene casa! Os seguiremos contando lo que le depara en la nueva vida que comienza para él y su familia.