Clínica Veterinaria Madrid

HISTORIA DEL GATO COMO ANIMAL DOMÉSTICO

HISTORIA DEL GATO COMO ANIMAL DOMÉSTICO

HISTORIA DEL GATO COMO ANIMAL DOMÉSTICO

A diferencia del perro, la relación del ser humano con el gato llegó mucho mas tarde. Por el carácter de los felinos, hasta que nosotros no nos asentamos y necesitamos un guardián de nuestros graneros para acabar con esas plagas de pequeños roedores, no establecimos una conexión por necesidad.

Los almacenes de grano debieron de atraer una población pululante de ratas y ratones. En las grandes ciudades que los almacenes eran de gran tamaño, era una tarea imposible para los guardianes descubrir a los ratones y matarlos en número suficiente como para eliminarlos o para prevenir que su población aumentase.

Nos resulta difícil imaginar lo que significó el gato para aquellas primitivas civilizaciones, pero las actitudes de los antiguos egipcios hacia los queridos felinos nos ayudarán a comprender la importancia que se les concedió en aquella época. Se les consideraba animales sagrados, el castigo por matarlos era la pena capital. Si fallecía un gato de muerte natural, todos los inquilinos tenían que ponerse de luto, lo que incluía tener que afeitarse las cejas.

La diosa gata era llamada Bastet, que significaba “el habitante de Bast”. Bast era la ciudad en que se ubicaba el templo principal de los gatos, y donde cada primavera convergía hasta medio millón de personas para los actos de culto. En cada una de esas ceremonias se enterraban unos 100.000 gatos momificados para honrar a la diosa virgen felina.

El culto del gato fue tan popular que duró más de 2.000 años. Oficialmente se prohibió el año 390 de nuestra era. Un triste contraste con el culto a este animal es el saqueo vandálico de los británicos a los cementerios de gatos en el siglo pasado. Todo cuanto sobrevivió de este episodio fue un único cráneo de gato que se encuentra en el Museo Británico.

Los antiguos egipcios prohibieron de modo expreso su exportación. Los fenicios vieron en la caza del gato un interesante desafío, y comenzaron a embarcar mininos de elevado precio para los ricos caprichosos de todo el Mediterráneo.

Las plagas de roedores que barrían Europa dieron al gato fama de controlador de la peste, y rápidamente se extendieron por el continente. Los romanos fueron los responsables de esto y a ellos se debe su introducción en Britania.

Después de la muerte el cuerpo era embalsamado ceremoniosamente, se liaba con envolturas de diferentes colores y su cara se cubría con una máscara labrada en madera. A algunos los metían dentro de un ataúd de madera en forma de gato y a otros los envolvían en paja trenzada. Los enterraban en cementerios para gatos en número enorme.

La diosa gata era llamada Bastet, que significaba “el habitante de Bast”. Bast era la ciudad en que se ubicaba el templo principal de los gatos, y donde cada primavera convergía hasta medio millón de personas para los actos de culto. En cada una de esas ceremonias se enterraban unos 100.000 gatos momificados para honrar a la diosa virgen felina.

El culto del gato fue tan popular que duró más de 2.000 años. Oficialmente se prohibió el año 390 de nuestra era. Un triste contraste con el culto a este animal es el saqueo vandálico de los británicos a los cementerios de gatos en el siglo pasado. Todo cuanto sobrevivió de este episodio fue un único cráneo de gato que se encuentra en el Museo Británico.

Los antiguos egipcios prohibieron de modo expreso su exportación. Los fenicios vieron en la caza del gato un interesante desafío, y comenzaron a embarcar mininos de elevado precio para los ricos caprichosos de todo el Mediterráneo.

Las plagas de roedores que barrían Europa dieron al gato fama de controlador de la peste, y rápidamente se extendieron por el continente. Los romanos fueron los responsables de esto y a ellos se debe su introducción en Britania.

En la Edad Media la población de gatos sufrió varios siglos de tortura, tormentos y muerte por causa de la Iglesia cristiana. Dado que aparecían en los primeros rituales paganos, la iglesia los proclamó criaturas diabólicas y familiares de las brujas, y se incitó a todos los cristianos de todas partes que les infligiesen dolor y sufrimiento.

La cruel persecución de la Iglesia duró hasta que el pueblo la rechazó y, durante el siglo XIX, se inició una nueva fase de promoción del gato en forma de concursos felinos y en la crianza de gatos con pedigrí.

Hoy en día, afortunadamente, del terrible periodo tan miserable de maltrato sólo nos queda el legado de la superstición que aún existe de que un gato negro está relacionado con la suerte. En Gran Bretaña un gato negro significa buena suerte, mientras que en Estados Unidos y Europa es sinónimo de mala suerte. Sea como sea, si que sabemos que tener un felino en la familia nos aporta una gran riqueza personal.